Dejé de beber, no de doler
Dejé de beber en 2011. Los años sobria son una cifra enorme, y aun así cuentan poco de la historia. Este libro narra lo que vino después de la última copa: la depresión que no se ve desde afuera, una familia que quiso sin siempre saber acompañar, la vergüenza de nombrar el alcoholismo y las amistades que llegaron para quedarse. También narra una mudanza a Miami, una invitación a rodar en bicicleta y a Mateo, el perro al que le daban dos años de vida y cumplió doce.
Es un libro para quien dejó algo que le hacía daño y descubrió que el dolor seguía ahí. Y para quien acompaña a alguien así.
Lo que deja este libro
"Si tuviera que resumir lo que me dejó su libro, no hablaría solamente de adicción. Hablaría de aprender a quedarse. Con nuestra historia, con nuestras contradicciones, con las personas que elegimos y, finalmente, con nosotros mismos."
Ricardo Paván · Psicoterapeuta psicoanalítico, fundador de Growing for Inclusion y amigo de la autora
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Dos líneas bastan. Cuenta qué te dejó.
